Has pensado alguna vez… ¿Qué ocurre cuando un ser humano quiere dominar a otro? Cuando te acercas a alguien y entablas conversación, pueden suceder dos cosas:  que después de la conversación te sientas reforzado o más débil, dependiendo de lo que haya sucedido durante la conversación. Por ejemplo;  si tu idea prevalece, te sentirásrecompensado y con fuerza extra.

Este es el motivo de que haya en el mundo tantos conflictos irracionales, tanto a nivel individual como nacional e internacional. Todos deseamos recargar nuestra energía a toda costa. Cuanta más energía tenemos, más pletóricos, felices y de buen humor nos sentimos. ¡Incluso mejora nuestra salud mental y física! Todo el Universo es energía; tanto nosotros como los animales, las plantas y en definitiva todos los seres vivos, necesitamos energía para vivir.

La energía la extraemos de 3 formas:

1) El sistema primario de recargar la Energía Vital es la alimentación:

Está claro que comer nos alimenta porque nos da energía para vivir. Seguro que has comprobado que cuando comes bien y sano te sientes en mejor forma física y mental. Mientras que el día que no comes o comes alimentos de baja calidad te sientes pesado y de mal humor.

2) Otro sistema es captarla de otro individuo con las “farsas o roles de control”

Los vampiros energéticos, no son seres extravagantes con colmillos y capa. Estos ladrones de energía somos nosotros mismos, tu, yo…todos.  Está claro que no siempre nos comportamos de este modo, pero si que tenemos tendencia a usar estos roles o farsas de control. Los roles o farsas de control nos permiten posicionarnos respecto a otra persona, para extraer energía de ella o para proteger la nuestra. Así podemos captar la atención de esa persona de tal modo que nos cede su energía de forma involuntaria; después esta se sentirá abatida, cansada, sin fuerzas y puede que hasta perdida.

Todos usamos esta técnica que hemos aprendido desde hace siglos y traspasamos de padres a hijos de forma inconsciente. ¿Por qué actuamos de esta manera? Para recargar nuestra energía vital cuando aún no hemos aprendido a obtener la energía de otras fuentes. Cada farsa de control tiene su pareja en otro rol de control, es automático, no tienes ni que pensar en ello, de repente te sientes en esa situación.

Por ejemplo: “Se te acerca tu jefe, con cara de no tener un buen día, está furioso por algo que has hecho y viene directo a ti a decirte cuatro cosas. Tu, mientras él se va acercando… te harás cada vez más pequeño, te sentirás pesado, como clavado a la silla. Sentirás como tu cuerpo se fatiga, tu pulso se agita y puede que empieces a sudar. También tu mente se dispersa, no puedes pensar con claridad y sabes que tus argumentos no sonarán convincentes.

Si pudiéramos filmar qué hace tu energía a través de una cámara especial, veríamos que tienes una gran fuga hacia tu jefe. Por contra, él se crecerá se sentirá lleno de razón y descargará su furia sobre ti. Estará actuando como Intimidador. Sólo cuando tu adoptes el rol de  pobre de mí o víctima se frenará la fuga de energía,  vas a aguantar el chaparrón respondiendo con monosílabos y cara de consternación. Vas a cerrarte y pensar: que claro, es que te tiene manía, siempre te hecha bronca a ti aunque en el fondo sea culpa de otro…etc.  Procurando que se sienta culpable por lo que está haciendo.”

Todos en determinados momentos actuamos de Intimidador y en otros de víctima. Pero siempre tenemos un rol predominante que usamos con mayor frecuencia, que seria el rol de control que nos caracteriza en mayor medida. Veamos que otros roles de control existen y en cual te sientes identificado:

 

  • EL INTERROGADOR Suele ser una persona que de niño ha sufrido de falta de atención. Construye una farsa en la que hace preguntas y sondea el mundo de otra persona con la intención especifica de encontrar algo censurable. Cuando lo ha encontrado, critica este aspecto de la vida del otro. Si la estrategia funciona, la persona criticada es incorporada a la farsa. De pronto dicha persona se siente cohibida, tímida; se mueve en torno al interrogador y presta atención a todo cuanto este hace y piensa, con objeto de no hacer ella algo malo que el interrogador pueda notar. Se juzga a sí mismo en función de lo que aquella persona puede estar pensando. Esta deferencia psíquica proporciona al interrogador la energía que precisa.

 

  • EL RESERVADO Si has tenido en tu niñez a un interrogador dominante, aplicas esta farsa para compensar. Este tipo de farsa consiste en volverse impreciso, distante, tratas de decir las cosas de manera que atraigan la atención, pero sin revelar lo suficiente. Y así mantenerla el mayor tiempo posible. A su vez si el dominante es el reservado el niño se vuelve interrogador para intentar llamar su atención. -

 

  • EL INTIMIDADOR Este tipo de farsa actúa agresivamente sobre los demás para que le presten atención. Si alguien te amenaza verbal o físicamente, por miedo a que te ocurra algo malo, le prestas tu atención. La persona que nos amenaza te estará arrastrando al género de farsa más agresivo. Si te topas con un intimidador puedes  responder:
    • Intimidador: con la misma farsa, lo que provoca mucha más agresividad.
    • Interrogador :para intentar encontrar su punto débil, romper su farsa y tomar tú el control.
    • Reservado: mostrándote como una persona tímida y evasiva para intentar no provocar su ira y quizás por curiosidad captar su atención.
    • Pobre de mi, apelar a la compasión y buscar que se sienta culpable por haberte hecho daño. Si has sufrido a un intimidador de niño y la farsa del pobre de mi no te ha funcionado, aguantas hasta que de mayor te conviertes también en un intimidador.

 

  • EL POBRE DE MI Es cuando todo lo que la persona dice y hace te coloca en una posición en que debes defenderte contra la idea de que no estas haciendo lo suficiente por ella. El resultado es que si caes en su farsa te hace sentir culpable por el mero hecho de tenerla cerca e intentas darle lo que se supone que se espera de ti.

El primer paso para vencer las farsas de control es entenderlas e identificarlas.  Sólo hay una forma de combatir estos roles sin perjudicarse ni perjudicar al contrario, se trata de desenmascarar el rol del contrario.  Por ejemplo:

  • si a un interrogador le preguntas: ¿me estás interrogando?
  • si a un intimidador le preguntas: ¿pretendes intimidarme?
  • si a un reservado le preguntas: ¿porqué estás tan cerrado?
  • si a un pobre de mi o víctima le preguntas: ¿Te estás haciendo la victima?

En todos los casos… ¿qué crees que sucederá … por supuesto, estos negarán haber usado ese rol de control y la fuga de energía cesará. Es así de simple, pero no es fácil. Cuando nos vemos inmersos en esos roles muchas veces no podemos pensar con claridad y nos absorbe la situación sin saber cómo salir de ella. Ahora que ya conoces cómo identificar a un vampiro energético te invito a que identifiques esas situaciones y que te hagas  consciente del flujo de energía, ya sea a tu favor o en tu contra. Luego, poco a poco, podrás deshacerte de ellos con una simple pregunta.

3) También existe otra forma de captar la Energía Vital,  directamente del Universo:

La siguiente manera de poder captar Energía es recargarnos mutuamente, por ejemplo en una charla, no intentando llevar siempre el control, dejar que este pase de un interlocutor al otro; de esta manera se logra no sólo recargar la energía como en el primer caso sino recargarse los dos individuos logrando así un bienestar mutuo.

Una vez logras entender que puedes recargarte sin robar energía a los demás, puedes intercambiarla con todos los seres vivos:  las plantas,  los minerales,  la Tierra, otros animales y directamente del aire que te rodea. Para poder hacerlo debes concentrarte en el elemento con el que deseas interactuar y captar su belleza. También podes transmitir Energía de forma consciente a tu interlocutor. Para poder actuar de esta manera debes estar conectado a esta fuente ilimitada que es el Universo ya que sino disminuirá tu energía y te sentirás débil.

Meditar, hacer Yoga o practicar Reiki son algunas de esas técnicas que te permiten obtener energía limpia directamente del Universo sin dañar ni molestar a nadie. Estas técnicas se pueden aprender fácilmente y resultan muy beneficiosas para quien las practica y para la gente de alrededor. ¡Ahora ya sabes porqué!

(Información extraída del libro de James Redfield, Las Nueve Revelaciones)